Primacía de la fuente oficial
El número entra si está en un documento de un organismo o de un mercado de acceso público. Un comentario, una filtración o una captura sin origen no alcanzan. Cuando hay varias publicaciones, priorizamos la del responsable de la serie.
Doble verificación
Una persona releva y otra controla unidad, base y continuidad con el dato anterior. Si no cierran, el bloque no se envía. El control queda escrito en una ficha, no en un chat que se pierde.
Trazabilidad
Cada cifra lleva organismo, publicación, fecha de descarga y enlace. Un lector de su equipo tiene que poder abrir el original sin pedirnos permiso ni una planilla oculta.
Distinción entre dato y lectura
El dato se cita. La lectura se etiqueta como tal. No disfrazamos una interpretación de «el mercado entiende» ni de un pronóstico sin supuestos.
Corrección publicada
Si nos equivocamos, corregimos el material, lo marcamos y avisamos a quienes lo recibieron. No editamos en silencio un PDF que ya circuló.
Lenguaje sin jerga vacía
Preferimos «el IPC de alimentos subió respecto del mes previo» a fórmulas que suenan técnicas y no dicen la unidad. El español del sitio y de los materiales es el de un informe de trabajo, no el de un folleto.